En un mundo donde todo es inmediato, recibir algo físico es casi un acto de resistencia.
Este club es una invitación a volver a eso
En un mundo donde todo es inmediato, recibir algo físico es casi un acto de resistencia.
Este club es una invitación a volver a eso
Empecé compartiendo poemas en Instagram y, con 18 años, tuve la oportunidad de publicar mi primer poemario: ¿Perdona, quieres fuego?
Después me centré en mis estudios de Ingeniería Informática, pero nunca dejé de escribir. Hace unos años volví a hacerlo de forma más constante y de ahí nació Club Postal.
Mi poesía suele ser breve, directa y muy ligada a las emociones, las relaciones y las cosas que nos cuesta decir en voz alta. Si quieres leer algunos ejemplos, puedes encontrarlos en Instagram, YouTube o en el archivo de envíos anteriores.
Club Postal no es solo poesía. Cada envío incluye una carta donde comparto el origen del poema, las ideas que lo inspiraron y todo aquello que no cabe en un poema. Es una forma más íntima y personal de acercarse a lo que escribo.
Mi intención con este proyecto es crear un espacio donde conectar con personas que comparten inquietudes parecidas a las mías y hacer que, al leernos, nos sintamos un poco más acompañados.
El arte nunca existe al margen de la vida. Lo que escribimos, lo que sentimos y aquello sobre lo que decidimos guardar silencio también tiene consecuencias.
Por eso siempre vuelvo a este poema de Martin Niemöller:
Primero vinieron por los socialistas,
y yo no dije nada,
porque yo no era socialista.
Luego vinieron por los sindicalistas,
y yo no dije nada,
porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los judíos,
y yo no dije nada,
porque yo no era judío.
Luego vinieron por mí,
y no quedó nadie para hablar por mí
-Martin Niemöller